Como ya hemos dicho, cada uno de nosotros tenemos una predilección a la hora de escuchar música. Todo depende del estado de animo que se tenga escucharas un tipo de música u otro.

La música nos trasporta a unos mundos maravillosos donde la mente vuela libre y nosotros disfrutamos de los parajes que la imaginación nos recrea.

Según tu estado de animo, escuchas una canción de un género que pensabas que no te gusta y pasa a gustarte o ser tu género preferido. Aunque también puede pasar al contrario, puedes pasar a odiarlo.